Jueves, Abril 18

Los efectos de la falta de liderazgo político en el Perú

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La caída del apoyo a la democracia y el espacio dejado por líderes desprestigiados generarían el surgimiento de alguien carismático con un discurso fuerte.

No es novedad que en el país las instituciones estén desprestigiadas. El Congreso de la República, los partidos políticos y el Poder Judicial cuentan con aprobaciones promedio menores al 25%, al menos desde el gobierno de Alejandro Toledo.

Lo que es atípico es que no haya ningún liderazgo personalista que capitalice el descrédito institucional. A inicios de los años 2000, el propio Toledo fue quien ocupó ese vacío. Durante su desgaste como gobernante, otras figuras como Lourdes Flores, Alan García o –en el ámbito municipal– Luis Castañeda Lossio mantuvieron niveles de aprobación superiores al tercio de la población.

En el período 2006-2011, Ollanta Humala y Keiko Fujimori surgieron con nuevos liderazgos que agrupaban las esperanzas de un sector importante de la población. Lo mismo ocurrió entre el 2011 y el 2016 con la aparición de Pedro Pablo Kuczynski y la consolidación de Keiko Fujimori.

Sin embargo, lo que encontramos hoy en día es que, según las encuestas de El Comercio-Ipsos, salvo Martín Vizcarra, ningún líder de un partido político con representación nacional alcanza el 25% de aprobación. Fuera de este grupo tampoco existen personajes que acumulen un capital político significativo. Tal es el caso de Julio Guzmán (14%), Kenji Fujimori (5%) o Gregorio Santos (4%), cuya intención de voto a abril de este año era minoritaria.

Incluso el caso del presidente es desalentador, puesto que, si bien es el de mayor aprobación entre los evaluados, su respaldo en el tercer mes de gobierno es significativamente menor al de sus predecesores en ese mismo período. Mientras que Vizcarra cuenta con 37%, Pedro Pablo Kuczynski se encontraba en 55% y Ollanta Humala, en 62%.

—Impacto de la corrupción—
En abril de este año, según la encuesta de El Comercio-Ipsos, la corrupción pasó a ser el principal problema del país y desplazó a la inseguridad al segundo lugar. Para el politólogo Félix Puémape, el descrédito de los actores políticos está estrechamente relacionado con el escándalo que desató el Caso Odebrecht, en el cual, salvo Paniagua, se han visto involucrados todos los ex presidentes de este siglo y la lideresa del principal partido del país.

Eduardo Dargent, director de la maestría de Ciencia Política de la PUCP, considera que es un problema que atañe a todo el sistema, pues potenciales líderes que forman parte del actual ecosistema político se ven directa o indirectamente involucrados en casos de corrupción y ello merma su posibilidad de despegar como opción de representación al 2021.

—Nuevos líderes—
Esta situación se ve reflejada también en la caída del apoyo a la democracia. Según el Latinobarómetro, solo 45% de peruanos considera que esta es preferible a cualquier otra forma de gobierno, el porcentaje más bajo desde hace siete años.

Para Dargent, esta combinación de indicadores (poco liderazgo político y bajo apoyo a la democracia) abre la puerta al surgimiento de liderazgos carismáticos; es decir, personajes con capacidad de comunicación que generen empatía en un amplio sector de la población.

“Algo similar ocurrió en Ecuador antes de que Correa ganase la presidencia. La clase política estaba desacreditada. Apareció Correa con un discurso polarizador, ganó las elecciones y llegó al 70% de aprobación”, añade.

“Es un ‘combo’ que hace proclive el surgimiento de liderazgos populistas con discursos incendiarios, tanto de derecha como de izquierda”, considera Puémape.

Para los analistas, el surgimiento de estos personajes no llegaría hasta antes de la próxima campaña electoral nacional, puesto que el desgaste que implica participar en política desincentiva una aparición temprana. Sin embargo, quedan tres años antes de la contienda por el sillón presidencial en el 2021.

 

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